La apertura del Festival Nacional del Valle del Sol de Merlo fue desastrosa y no solo que casi termina con la vida de un trabajador, sino que una de sus organizadoras, Viviana Ripari, empleada de la oficina de Turismo, se encargó de profundizar la crisis que se vivió esa noche. A las 19.45 del sábado 9 de febrero, Ariel Amieva, encargado del parque de juegos inflables, se electrocuta y cae al suelo sin ser visto, hasta que Ariel Cata, encargado de los baños químicos, lo ve por casualidad y le salva la vida: “Pensé que se le había caído el motor en la pierna y al acercarme me doy cuenta que estaba electrocutado y ahí salí corriendo para desconectar la electricidad”.

viviana rapari

Hasta aquí esto puede se considerado un accidente, pero que lo que sigue a continuación ya no. La ambulancia que debía estar en el lugar de forma obligatoria porque la ley así lo exige no estaba, ya que en un evento con tanta cantidad de gente no solo los trabajadores pueden accidentarse sino que el público y hasta los mismos artistas. Y como la ambulancia obligatoria no estaba, Amieva tuvo que esperar más de media hora para recibir atención médica ¿Por qué no estaba la ambulancia? Porque Viviana Ripari y la secretaría de Turismo nunca efectuaron el trámite que se debe hacer con dos meses de anticipación en Terrazas del Portezuelo.

Ante la conmoción por el empleado herido y la gravedad de la ambulancia ausente, los periodistas comenzaron a grabar la situación y a pedir razones, lo que provocó un ataque de ira en Ripari, ex jefa del área “Cultura”, quien a los gritos manifestó: “Se van todos de acá, acá no los quiero ver, que la policía los saque a todos”. Martín Ramos, jefe de prensa, pidió disculpas a los presentes por la agresividad de Ripari y explicó: “Se desbordó por la cantidad de pretensiones que tienen Patricia Sosa, Baglietto y Vitale”. Sin embargo, sabemos que nada justifica la violencia.  

Además, es importante recalcar que el público se quejó todo el tiempo de la pésima organización en general. Todas las evidencias ya se encuentran en los respectivos organismos provinciales y nacionales para determinar la responsabilidad de Viviana Ripari y de la secretaría de Turismo de la Villa de Merlo en el accidente de Amieva, la ausencia de la ambulancia y el maltrato a la prensa.