domingo, febrero 24, 2019

No existen palabras para describir las emociones y las experiencias que se vivieron en ese pequeño rincón de la Región de Los Lagos, Chile. Me encantaría poder tener la “fórmula” para transmitirles todo lo que en ese viaje llenó mi alma.

Inició como un viaje más, solo con la esperanza y la emoción de visitar un lugar nuevo, un lugar conocido pero a la vez sin conocer. Un lugar muy cerca casi detenido en el tiempo. Un lugar que escondía historias maravillosas, paisajes sobrecogedores y una experiencia al final de la jornada realmente magnífica; Puerto Octay…Un diamante turístico en bruto.

Todo comenzó con un viaje de cuatro días, el primero en plena comuna; algo pequeña, pero grande a la vez. Llegamos al que dicen fue el primer hotel de Puerto Octay, un hotel ícono, y el que guarda lo mejor de su pasado. La recepción fue increíble, y creo que esa fue la primera señal de que algo muy bueno se venía en los próximos días. Lo puedo describir como un lugar con ambiente cálido y en el que la historia se podía oler, se podía mirar, se podía escuchar, ya que cada rincón decía algo…cada rincón del hotel Haase decía algo.

Luego, partimos a un recorrido por unos maravillosos miradores, puntos estratégicos que dan la posibilidad de apreciar desde lo más alto una calma sin igual. Por momentos era posible apreciar la armonía perfecta entre la belleza escénica y una bendita calma. La llaman cariñosamente “la ciudad de los techos rojos”. Puerto Octay es una comuna en el que confluye la vida urbana y rural. Por otro lado, no se puede pasar por alto sus comida: cada sabor, cada bocado te llega al corazón y te despierta el alma.

Al día siguiente partimos al sector cordillerano de Gaviotas. Árboles enormes, colores intensos y extensos campos acompañaban nuestro trayecto por la ruta U-911. Un camino ripiado pero en muy buen estado que nos maravillaba en cada punto, ya que cada kilómetro era más bello que el otro; es por eso que en cada parada aproveché de capturar con mi celular lo que a mi juicio era el mejor cuadro fotográfico para inmortalizar y atesorar lo que la mente frágil pudiese olvidar con el tiempo.

De pronto un enorme espejo de agua con forma de ballena se asomaba tímidamente ante nuestros ojos…era el imponente Lago Rupanco. Una gran mesa cariñosa y perfectamente montada nos esperaba para desayunar en la primera parada en hospedaje Vista al Lago, una de las once familias que componen la Asociación de Turismo Rural de Puerto Octay. Pan de pascua, galletas, pan amasado, mantequilla, café y té, eran entre muchas otras delicias nuestro banquete de las 10.30 de la mañana.

Mientras escuchábamos la historia de sacrificio de sus dueños y casi en un abrir y cerrar de ojos, los sabores cambiaron; los platos con cosas dulces desaparecían dando paso a grandes y abundantes fuentes de ensaladas. El café fue reemplazado por copas y así rápidamente apareció el vino y la exquisita carne de chivo. “No se preocupen” dijo nuestra guía, “esto es sólo un picoteo” agregó. Hasta ahí nuestro asombro y gozo era absoluto ya que la magia y calidez de su gente no dejaba de sorprendernos, aunque a decir verdad nuestra “guatita” ya no daba más con tantas cosa ricas.

Seguimos nuestro camino adentrándonos cada vez más a la cordillera, las nubes también más cerca. Ya a esa altura del viaje era posible sentir la brisa en nuestra cara, a cada momento sentíamos más paz, y era porque en cada tramo nos acercábamos más al cielo. Nuestra siguiente parada fue en el hospedaje Paso al Bosque, recinto amplio y bonito.

Luego de un pequeño trekking hacia un pequeño salto de agua en el jardín de su casa, nos sentamos a almorzar. Cerdo y cordero asado, vino, jugo de arándano, ponche y otras cositas más componían el delicioso menú hogareño. De pronto, una chica apareció de la nada y colocándose entre las mesas tomó su guitarra y se puso a cantar hermosas letras referentes a su tierra y a su patria….ese momento era perfecto; nuestro estómago y corazón estaban completamente llenitos y era imposible ocultar nuestras lágrimas cayendo por las mejillas al sentir la pasión que esa mujer expresaba en sus entonaciones.

Luego del almuerzo y casi aturdidos por la emoción, caminamos un pequeño tramo hacia una orilla del majestuoso lago Rupanco, junto a uno de sus dueños, para llevarnos a otra aventura que nos tenían preparada; mientras tanto nos contaba su historia de esfuerzo y tesón; en lo personal, el momento que más me marcó en su relato fue cuando decidió quedarse a vivir a pesar de las dificultades: “todo mojado me senté en una roca y mirando caer la lluvia entre mis dedos dije: puta que es lindo éste lugar”. Eso es lo que llevó a Don Luis Leal a luchar y conseguir todo lo que tiene junto a su familia.

Cruzamos en lancha un trayecto de aproximadamente 30 minutos por el lago, que en su punto más profundo alcanza los 280 metros. Extensos campos de intensos colores casi pintados a mano, numerosos animales, ruedas de agua, puentes de madera y un bello Volcán Casablanca nos daban la bienvenida a Turismo El Encuentro.

Al día siguiente nos despedimos luego de presenciar una esquila de ovejas, la belleza de la llamada Poza Verde en un trekking por un bosque frondoso y un mirador a la localidad de Gaviotas que sólo conseguía quitarnos el aliento por su magnífica, incomparable y pura belleza. Regresamos a Paso al Bosque, pero no sin antes conocer el Salto del Chiflón. Esa noche llegamos a cenar a La Posada del Colono en la localidad de Las Cascadas.

El cuarto y último día comenzó con una conexión interna, espiritual. En un Trekking al Alma emprendismo viaje hacia el Salto Las Cascadas. Entre asado, canopy y senderismo, los Lingues Lodge nos recibió dando fin a una semana sinceramente maravillosa. Cuatro días en que nuestra percepción cambió acerca del Turismo Rural. Nos permitió conocer el esfuerzo, cariño y dedicación que hay detrás de cada familia que nos recibió en este viaje real y absolutamente inolvidable.

Puerto Octay parece ser una comuna dormida y para muchos, nos es más que un lugar de paso, pero su gente, su historia y su identidad tienen mucho que mostrar. Son esos los factores que hacen de ella un lugar único y que a pesar de su valiosa riqueza, aún no ha sido potenciada por completo.

Cristian Navarro Castro

Mirador Gaviotas

AGRADECIMIENTOS

Ilustre Municipalidad de Puerto Octay

Hotel Haase

(http://hotelhaase.cl/)

Ingrid Tureo

(Encargada de Turismo)

Adriana Coronado

(Encargada OIT)

Katia Vasquez

(Presidenta Corporación de Desarrollo Turístico de Puerto Octay)

Rolf Mansilla

(Periodista I. Municipalidad de Puerto Octay)

Restaurante Espantapájaros

(http://www.espantapajaros.cl/)

Hospedaje Vista al Lago

(+56983828185)

Hospedaje Paso al Bosque

(www.hospedajepasoalbosque.cl)

Turismo El Encuentro

(www.turismoelencuentro.com)

La Posada del Colono

(www.laposadadelcolono.cl)

Los Lingues Lodge

(http://loslingueslodge.com/web/)

Turismo Puerto Octay

(www.turismopuertoctay.cl)

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