domingo, febrero 24, 2019

A la pregunta ¿usted cree que la FIT es más pequeña que otros años en cuanto al espacio que ocupa? La mayoría de los expositores responden que no saben porque no han salido de sus stands, sin embargo y de forma contradictoria, esa misma mayoría manifiesta que lo bueno de estas ferias es que pueden encontrarse cara a cara y conversar mejor que a través de los diferentes canales que ofrece la tecnología. Igualmente, no existen dudas de que el espacio que ocupa la Feria Internacional de Turismo que se realiza cada año en La Rural de Buenos Aires, es más pequeño.

Los propios organizadores del evento, Faevyt y Aviabue, publican cada año un mapa para que el público sepa cómo llegar a cada sector, y es ese mismo mapa el que refleja de forma objetiva la cruel realidad: cada año la FIT ocupa menos espacio, cuenta con menos pabellones y menos stands. La siguiente comparación de mapas (FIT 2010 y FIT 2018) permite dar cuenta de cómo la FIT perdió el mega pabellón de Brasil, las carpas externas de turismo aventura y rural, y el acceso por Plaza Italia, hasta encogerse prácticamente a la mitad:

fit 2018Carlos Echeverría es un empresario ecuatoriano que también advierte este achicamiento: “hace cuatro años había stands hasta en los patios de afuera, era más espaciosa. Y los stands eran más grandes también. Ahora se ven más pequeñitos”. Pero ¿por qué la FIT es cada año más pequeña? “Es muy difícil plantear una feria con el dólar a 42, claramente la gente tiene miedo. Vienen por venir, para no dejarla. Pero está muy complicado viajar. Obviamente prefieren comprar en internet” nos comenta Ana Pérez, expositora en el stand de Rusia.

Cristián Grandinetti, es diseñador web, todos los años visita la FIT y opina igual que Ana: “Ya hace tres o cuatro años se está haciendo cada vez más chica y menos atractiva… los negocios que se hacían en 2007/2008 ya no aplican en esta época de tanta tecnología, por lo tanto la FIT quedó obsoleta”. “La información está al alcance del visitante. Entonces, a lo mejor no es necesario estar físicamente en un lugar para que el cliente sepa donde tú estás. Yo creo que el visitante adquiere la información de la web y cada vez está más informado y tiene la información cuando quiere y donde quiere y en el minuto que quiere. No necesita esperar a venir aquí. Por eso se ha reducido el número de expositores”, explica por su parte Isabelle, expositora del Pabellón Internacional.

Sin embargo, están quienes no lo ven como un problema de avance tecnológico sino que más bien de retroceso económico. Beatriz Lugo es expositora del Pabellón Nacional y afirma: “yo vine el año pasado y me parece que hay menos expositores y menos público, supongo que no es aislado a la situación económica del país”. “Que haya menos stands en FIT se debe a una cuestión presupuestaria, netamente a nivel estatal. La feria no recibe el apoyo que debería recibir” asegura Alejandra Castaños mientras recorre la Feria.

“Siento que hay mucha menos gente que el año pasado. El año pasado a esta hora estaba que explotaba y que no podía dejar de hablar. Ahora está muy tranqui, no sé si es por el costo de la entrada o tal vez porque el dólar asusta a la gente que está buscando vacaciones” se interpela Paula Echeverría, del stand de Bahamas.

Y ya sea que se trate de un problema de tipo tecnológico o económico, llama la atención por qué los organizadores siguen empedernidos en mantener un modelo de feria que está en crisis: ¿Por qué seguir haciendo la Feria en el predio de La Rural que cobra tan caro por el espacio? ¿Por qué hacer una feria que cobra a sus expositores? ¿Por qué seguir haciendo una feria que implica el armado de estructuras que además encarecen el costo? ¿Por qué seguir haciendo una feria para repartir folletos? ¿Por qué hacer una única feria? ¿Por qué cobrar una entrada al público? ¿La FIT cambiará o irá agonizando poco a poco?

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1 Comment

Maju Encabo octubre 15, 2018 at 12:15 pm

El planteo sobre que es una feria para repartir folletos, sí puede ser. Desde el 2006 asisto todo los años (trabajo en marketing turístico y nuestros clientes son expositores) y he visto como creció y y se achicó en cuanto a espacio en el predio La Rural.
Siempre tengo la sensación que el público que va a la feria no es la gente que viaja (al menos en su gran mayoría)… sino que al asistir se presta a la ilusión de viajar, a saber que ofrece el mundo en materia turística, a probar gastronomía, a llevarse el merchandising de los expositores. Es en algún punto aspiracional.
Hoy en día hay infinitas maneras de averiguar, comparar precios, reservar y comprar on line; sin embargo la variable tiempo implica que no todos pueden hacerlo. Además hay un viajero que prefiere estar seguro de lo que compra, y que no tiene tiempo de averiguar ni comparar precios, que tiene un agente de viajes que le garantiza que los servicios que está comprando son buenos, y que tiene una cara visible para reclamar en caso de algún problema. Los viajes a medida son prueba de ello; la agencia que más factura en el mundo es una agencia que vende viajes a medida y exclusivos, a los clientes más exigentes.
Volviendo a la feria, desde el punto de vista de la industria turística creo que la FIT es una cita obligada para los destinos, operadores y líneas aéreas; es una vidriera; hay que estar, con stands más grandes o más chicos según el presupuesto con el que se cuente ,… pero es cierto que el cara a cara con la gente que interactuas todo el año es necesario.
El hecho de que la provincia de Jujuy no haya querido participar es llamativo y más cuando el CFI apoya a los destinos en estas acciones…
Dudo que desaparezca; está muy instalada en el calendario ferial y a mi entender es una de las más importantes de Latinoamérica.

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