A la pregunta ¿usted cree que la FIT es más pequeña que otros años en cuanto al espacio que ocupa? La mayoría de los expositores responden que no saben porque no han salido de sus stands, sin embargo y de forma contradictoria, esa misma mayoría manifiesta que lo bueno de estas ferias es que pueden encontrarse cara a cara y conversar mejor que a través de los diferentes canales que ofrece la tecnología. Igualmente, no existen dudas de que el espacio que ocupa la Feria Internacional de Turismo que se realiza cada año en La Rural de Buenos Aires, es más pequeño.

Los propios organizadores del evento, Faevyt y Aviabue, publican cada año un mapa para que el público sepa cómo llegar a cada sector, y es ese mismo mapa el que refleja de forma objetiva la cruel realidad: cada año la FIT ocupa menos espacio, cuenta con menos pabellones y menos stands. La siguiente comparación de mapas (FIT 2010 y FIT 2018) permite dar cuenta de cómo la FIT perdió el mega pabellón de Brasil, las carpas externas de turismo aventura y rural, y el acceso por Plaza Italia, hasta encogerse prácticamente a la mitad:

fit 2018Carlos Echeverría es un empresario ecuatoriano que también advierte este achicamiento: “hace cuatro años había stands hasta en los patios de afuera, era más espaciosa. Y los stands eran más grandes también. Ahora se ven más pequeñitos”. Pero ¿por qué la FIT es cada año más pequeña? «Es muy difícil plantear una feria con el dólar a 42, claramente la gente tiene miedo. Vienen por venir, para no dejarla. Pero está muy complicado viajar. Obviamente prefieren comprar en internet» nos comenta Ana Pérez, expositora en el stand de Rusia.

Cristián Grandinetti, es diseñador web, todos los años visita la FIT y opina igual que Ana: “Ya hace tres o cuatro años se está haciendo cada vez más chica y menos atractiva… los negocios que se hacían en 2007/2008 ya no aplican en esta época de tanta tecnología, por lo tanto la FIT quedó obsoleta”. “La información está al alcance del visitante. Entonces, a lo mejor no es necesario estar físicamente en un lugar para que el cliente sepa donde tú estás. Yo creo que el visitante adquiere la información de la web y cada vez está más informado y tiene la información cuando quiere y donde quiere y en el minuto que quiere. No necesita esperar a venir aquí. Por eso se ha reducido el número de expositores”, explica por su parte Isabelle, expositora del Pabellón Internacional.

Sin embargo, están quienes no lo ven como un problema de avance tecnológico sino que más bien de retroceso económico. Beatriz Lugo es expositora del Pabellón Nacional y afirma: “yo vine el año pasado y me parece que hay menos expositores y menos público, supongo que no es aislado a la situación económica del país”. “Que haya menos stands en FIT se debe a una cuestión presupuestaria, netamente a nivel estatal. La feria no recibe el apoyo que debería recibir” asegura Alejandra Castaños mientras recorre la Feria.

“Siento que hay mucha menos gente que el año pasado. El año pasado a esta hora estaba que explotaba y que no podía dejar de hablar. Ahora está muy tranqui, no sé si es por el costo de la entrada o tal vez porque el dólar asusta a la gente que está buscando vacaciones” se interpela Paula Echeverría, del stand de Bahamas.

Y ya sea que se trate de un problema de tipo tecnológico o económico, llama la atención por qué los organizadores siguen empedernidos en mantener un modelo de feria que está en crisis: ¿Por qué seguir haciendo la Feria en el predio de La Rural que cobra tan caro por el espacio? ¿Por qué hacer una feria que cobra a sus expositores? ¿Por qué seguir haciendo una feria que implica el armado de estructuras que además encarecen el costo? ¿Por qué seguir haciendo una feria para repartir folletos? ¿Por qué hacer una única feria? ¿Por qué cobrar una entrada al público? ¿La FIT cambiará o irá agonizando poco a poco?