Fórmula programa radio turístico

Si pensamos en un programa de radio dedicado al turismo, lo primero que viene a nuestra cabeza es: dos conductores/as frente a un micrófono nos cuentan sobre las bondades de diferentes destinos turísticos, la mayoría de las veces, de índole local o nacional. Y si el presupuesto lo permite, otro locutor o periodista realiza algún móvil en directo desde el lugar donde se está realizando alguna fiesta folclórica o un evento deportivo.

Entre destino y destino, entrevistas a un representante gubernamental del sector turístico de la zona y a empresarios del rubro, van completando las dos horas de programa.

¿A qué tipo de oyente le gusta que le cuenten sobre qué visitar en una ciudad? ¿A quien ya conoce el lugar le atrae que le hablen sobre lo que ya vivió? ¿Y a quien nunca fue, y tampoco pretende ir, le motivan las palabras de un locutor que es probable que tampoco conozca el destino sobre el cual se expresa? Esa fue, es y seguirá siendo mi gran duda.

Y ahora bien, si pensamos en la posibilidad de un programa de radio turístico pero que además sea periodístico, realmente no soy capaz de poder darles un ejemplo. Encontrar actualidad en este tipo de programas no es común, investigación y denuncia menos. Hallar periodistas comprometidos con las poblaciones locales y con los turistas, casi imposible de ver.

Además, me animaría a decir que el 99,9 % de los programas turísticos en radio están totalmente condicionados por sus auspiciantes. El objetivo parece ser siempre que las empresas y el gobierno paguen el espacio radial y los sueldos, si alcanza. Y todo eso sin olvidar que buscaremos a toda costa que nos inviten a algún viajecito o a algún evento donde podamos comer gratis, siempre por supuesto con la excusa de que beneficiaremos a los responsables, recomendándolos en radio.

Y nuestro programa, obvio, es y será siempre el más escuchado en el planeta y tiene más oyentes que cantidad total de habitantes hay en el país, beneficio que se nos da por la gracia y divinidad de Internet.

La fórmula parece ser simple pero aburrida:

Fórmula programa radio turístico

Y la pregunta final es aún más simple: ¿hacemos programas de radio turísticos para los oyentes o solo para beneficio propio?